Hace un par de semanas tuve una plática muy intensa con una amiga sobre el Apocalipsis. Me comentó de algunos videos de distintos lugares del mundo donde ya se presenciaban las profecías del fin de éste; eso me puso a pensar en muchas posibilidades, por ejemplo, lo más seguro es que a nadie le dará por venir a tocar la puerta para predicarnos la palabra del señor, intentar vendernos encuclopedias en plazos ni mucho menos hablar por teléfono a esas horas cuando estás en pleno orgasm... bueno, sólo por eso vale la pena que se acabe el mundo, al menos por unos días.
Por otro lado, el fin de mundo se ha retrasado ya once años y nada que llega, entonces, ¿qué pasa con los suicidas sin coraje suficiente? aquellos que no se animan a matarse aunque mueran de ganas de hacerlo, encontrarían en el fin del mundo la solución a todos sus problemas; claro, no quisiera aburrirlos con historias apócrifas de amigos que se desgraciaron cuando creyeron asistir al final de los tiempos antes del año 2000.
Así que comiencen a planear su despedida. Organicen con tiempo sus orgías, ya saben, la gente espera al último minuto para un último arrebato de sexo desenfrenado y entonces tiene que abarcar con lo primero que encuentran a la mano; vistan con estilo y lávense la cara, las normas de etiqueta más elementales también aplican a este evento y por último y menos importante, no pierda la compostura, sí, no dé demasiada importancia y mire el lado positivo, no tendrá que salir a tirar la basura jamás.
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